SIN OBRAS NI MANTENIMIENTO, LAS RUTAS 22 Y 151 COMPLICAN LA LOGÍSTICA REGIONAL

El deterioro de las Rutas Nacionales 22 y 151 genera creciente preocupación en el norte patagónico por su impacto directo en dos actividades clave para la región: la logística de Vaca Muerta y la salida de la producción frutícola.

Un informe de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) advierte que entre el 65% y el 70% de la Red Vial Nacional se encuentra en estado regular o malo, como consecuencia de la falta de mantenimiento y la subejecución de recursos. Esta situación eleva los costos logísticos, reduce la competitividad y aumenta los riesgos para transportistas y usuarios.

En el caso de la Ruta 151, eje fundamental para el movimiento vinculado a la industria energética, el deterioro del pavimento obliga a los camiones a reducir la velocidad y, en algunos tramos, a circular por banquinas, con impacto directo en la seguridad vial. En la Ruta 22, corredor histórico de la fruticultura del Valle, el elevado tránsito de transporte pesado, al que en los últimos años se sumó la actividad vinculada al petróleo y el gas, acelera el desgaste de la traza.

Desde FEPEVINA señalan que la problemática requiere obras estructurales de fondo y controles adecuados para sostener el tonelaje que hoy circula por estos corredores. Como CATAC destacamos que, sin inversiones sostenidas, las rutas 22 y 151 se consolidan como un cuello de botella logístico que condiciona el desarrollo productivo de la región y pone en peligro a los circulantes.

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