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LOS CAMIONES CAMELLO DE LA HABANA
Tras la caída de la Unión Soviética a principios de la década de 1990, Cuba atravesó una severa crisis económica conocida como el Periodo Especial. La repentina escasez de combustible, repuestos y divisas provocó el colapso casi total del sistema de transporte público urbano en La Habana. Ante la urgencia de movilizar a cientos de miles de personas cada día sin contar con flota de autobuses ni presupuesto para importarlos, los ingenieros locales idearon una solución de transporte masivo tan insólita como funcional basada en camiones pesados.
La solución consistió en tomar chasis de camiones de gran tonelaje, habitualmente de marcas como KamAZ, Pegaso o International, y acoplarles un enorme remolque articulado tipo semirremolque fabricado a medida. Para alojar a la mayor cantidad posible de pasajeros, la estructura metálica del remolque se diseñó con dos secciones elevadas sobre los ejes de las ruedas y un centro más bajo, creando una silueta de dos elevaciones que los habaneros bautizaron de inmediato como “Camellos”.
Estos colosos rodantes se convirtieron en la columna vertebral de la movilidad en la capital cubana durante más de quince años. Aunque estaban diseñados oficialmente para unas 300 personas, era habitual que viajasen más de 400 pasajeros apretados en las horas punta. Su funcionamiento implicaba una logística particular, con cobradores a bordo y paradas masivas donde la masa de gente abordaba por múltiples puertas de gran tamaño.
A pesar de su incomodidad, el calor sofocante en su interior y la conducción brusca propia de un camión de carga adaptado, el Camello se integró profundamente en la cultura popular y el paisaje urbano de La Habana. Finalmente, a partir de 2007 comenzaron a ser sustituidos progresivamente por autobuses articulados de fabricación china y rusa, dejando a estos célebres camiones de pasajeros como un símbolo inolvidable del ingenio popular ante la adversidad.
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REVISTA MECANICA PESADA
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